LOS JÓVENES EN LA ZONA GRIS DE LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

 

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Escrito por:

 

 


Paola Campuzano Jaramillo.
Especialista en Derecho Laboral y Relaciones Industriales
Coordinadora Nacional del Proyecto, Construyendo una generación de trabajadores seguros y saludables OIT

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A nivel mundial, se estima que las prácticas deficientes en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo (en adelante SST) cuestan el 4% del PIB, casi 3 billones de dólares al año. Este  dinero debe ser cubierto por las empresas y el gobierno, pero el costo mayor lo llevan consigo los trabajadores que ven menoscabada su salud, a causa de un trabajo que no es seguro o por acciones inseguras.

La OIT estima que “cerca del 49.3% de los jóvenes adolescentes entre 15 y 17 años participan en trabajos peligrosos en la agricultura” (OIT, 2017). Estos trabajos están vinculados a formas atípicas de contratación que se clasifican en cuatro categorías: a) Empleo temporal (en contraposición al empleo indefinido); b) Empleo a tiempo parcial, a pedido (en contraposición al empleo a tiempo completo); c) Relación de trabajo multipartita (en contraposición a la relación directa, subordinada con el usuario final); d) Empleo encubierto/por cuenta propia económicamente dependiente (que no forma parte de una relación de trabajo).

 

En Colombia se han hecho esfuerzos importantes por proteger a los niños, niñas y adolescentes, y en efecto las estrategias para proteger a los menores de 17 han avanzado mucho los últimos años. Pero, ¿qué diferencia a un trabajador adolescente de 16 ó 17 con uno de 18 años? Es necesario que se aborde el tema del trabajo juvenil (que se da entre los 18 y los 24 años) reflexionando sobre qué pasa con los jóvenes que cumplen su mayoría de edad y que son tratados como adultos, como producto de una consecuencia legal, sin dotarlos de la pericia, herramientas y conocimientos, que claro, se adquieren con la experiencia. Puesto que las estadísticas muestran que un 40% de los jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años de edad son más proclives a sufrir accidentes de trabajo que otros adultos (OIT, 2018).

La población ha cambiado y cada vez los jóvenes son menos, no sólo en el mundo sino en Colombia. En 1964 se registraban 1.556 jóvenes por cada 100 personas mayores, hoy en Colombia sólo hay 245.

 

Los nuevos puestos de trabajo que se crean, las industrias que reaparecen, y los esfuerzos del país por tecnificar más a su población y dotarla de las herramientas suficientes para enfrentar una economía que es más especializada y que entre otros, debe reinventarse hacia el gran potencial que tenemos, aún nos falta camino por recorrer, para su industrialización, pero sigue la posibilidad de aprovechar de una forma sostenible su agricultura, a través de modalidades alternativas como la agroecología. La OIT, propone mejorar la productividad y el consumo de alimentos con sustentabilidad ambiental y justicia social, planteando oportunidades para que en las economías emergentes se involucre a la población más necesitada, entre esos, jóvenes, mujeres, campesinos y poblaciones rurales.

Entonces los jóvenes al contar con competencias limitadas, poca experiencia laboral y escaso poder de negociación, “(…) ven su acceso al mercado de trabajo limitado a empleos básicos y puestos de trabajo poco deseables por estar mal remunerados, exigir largas jornadas de trabajo y ser precarios y peligrosos. La situación se ve agravada por un índice de desempleo juvenil que en la actualidad triplica la de los adultos (OIT, 2018).”

 

La OIT, recientemente en la conmemoración de sus 100 años destacó la importancia de la SST, y analizó algunos desafíos y oportunidades que inciden en un futuro del trabajo que aporte a sociedades capaces de proveer mejores condiciones. Algunos de esos factores están centrados en repensar una sociedad donde se deberá trabajar por más tiempo y la mano de obra estará más envejecida, afectando las capacidades funcionales, tanto físicas como cognitivas, que disminuirán con la edad.

Durante la campaña global de la OIT para mejorar la seguridad y salud en el trabajo de los jóvenes, se indicó como una respuesta efectiva para mejorar la SST para ellos, será:

  1. “La mejora de la compilación y el análisis de datos e información sobre la SST y los trabajadores jóvenes;
  2. El desarrollo, la actualización y la aplicación de leyes, reglamentos, políticas y directrices para proteger mejor la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes;
  3. La creación de capacidad destinada a ayudar a los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones a abordar las necesidades de los trabajadores jóvenes en materia de SST;
  4. La integración de la SST en la educación general y en los programas de formación profesional a fin de construir generaciones de trabajadores que trabajen en condiciones más seguras y saludables, y
  5. El fortalecimiento del apoyo, la sensibilización y la investigación en relación con vulnerabilidad de los trabajadores jóvenes a los peligros y los riesgos de SST”. (OIT, 2018)

 

Partiendo de estas reflexiones es preciso que las sociedades, el gobierno, las empresas y organizaciones sindicales diseñen estrategias que les permita repensar la Seguridad y Salud en el Trabajo, no como una obligación o gasto, pues finalmente es un canal para mejorar la productividad de las empresas y disminuir los costos asociados a los riesgos y accidentes de trabajo, permitiendo mejorar las condiciones de vida de la comunidad en general. Además, “cuando un trabajador joven se lesiona se pierden años de productividad, además de la inversión en educación y formación” (OIT, 2018).

Entre las estrategias posibles, la educación desde los centros de trabajo, pero también en las aulas se vuelve crucial. Los trabajadores jóvenes deberían recibir formación en esta materia para puestos específicos como preparación para el empleo y al inicio del empleo, permitiendo generar hábitos, costumbres y por ende una cultura en materia de prevención y promoción de la SST. Por otro lado, el hecho de que las personas jóvenes aprendan de SST como parte de su educación, antes de incorporarse a la fuerza de trabajo permite mejorar aquellos patrones culturales equívocos que afectan la salud de los trabajadores.

Incluir a los jóvenes como sujetos especiales de protección en términos de la SST, es también invertir en la seguridad de las generaciones futuras, y una inversión a todas luces conveniente para las empresas y la sociedad en su conjunto.

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