IMPLEMENTANDO EL FUTURO DEL TRABAJO

 

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Escrito por:

 


Maria Mercedes Peña Castillo

Especialista en Medicina Laboral Universidad del Rosario.
Posgrado en Gerencia y Auditoría Médica U del Valle.
Cofundadora de REN Consultores, Directora Técnica y de Desarrollo de Negocios.
Experiencia en valoración del daño corporal. Perito médico.

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El teletrabajo y trabajo en casa se imponen como una respuesta rápida ante las circunstancias actuales.

Hace ya más de 20 años se empezó a hablar de trabajo en casa como una de las modalidades de trabajo seguro y eficiente, especialmente para los ingenieros de sistemas desarrolladores de software.  Es así que, en el año 1995, la afamada actriz Sandra Bullock fue protagonista de La Red, una película adelantada a su tiempo.

Resultaba imposible imaginarnos en aquel entonces, que las actividades laborales se pudieran realizar desde casa, y a pesar del suspenso, guion e intrigas planteadas en la película, que esta sería hoy una realidad y un patrón estandarizado de la actividad laboral.

A partir de la década de los años 90 el Internet comenzó a crecer más rápido que otro medio de comunicación, convirtiéndose en lo que hoy todos conocemos.  Es así, que no concebimos la vida sin Internet, sin teléfonos móviles, sin redes sociales, sin conexión wifi, ya que son parte fundamental de nuestras relaciones sociales, laborales y familiares.

Hablar de teletrabajo y trabajo en casa, en este entorno resulta abrumador, existen múltiples publicaciones de artículos, estadísticas de unas y otras, conceptos, paradigmas y creencias, sobre los beneficios y deterioro de esta modalidad de trabajo.

En Colombia esta iniciativa toma cada vez más fuerza, dado que cuenta con el apoyo del Gobierno Nacional para guiar a los empresarios y entidades gubernamentales a implementar correctamente esta modalidad laboral.  La legislación en Colombia en materia de teletrabajo, no es nueva, desde el año 2008 se está hablando de ella.  Es así, que la normativa vigente es amplia y pretende abarcar todos los ámbitos posibles en materia de protección de los derechos de los trabajadores, al igual que buscar un equilibrio por parte de los empleadores.

El teletrabajo en Colombia se encuentra regulado por la Ley 1221 del 2008 y el Decreto 884 del 2012 que la reglamenta, estas normas se refuerzan a través del Ministerio del Trabajo con herramientas tales como el Libro Blanco: El ABC del teletrabajo en Colombia y la plataforma www.teletrabajo.gov.co, que acompañan las estrategias de implementación de esta modalidad laboral.

Por ello, es importante tener claros los conceptos de teletrabajo y trabajo en casa, aunque también en esta materia se han pronunciado muchos expertos en derecho laboral, no sobra reforzar las características de cada definición.

Trabajo en casa, hace referencia a una situación ocasional, temporal y excepcional autorizada por el empleador, es diferente al teletrabajo por cuanto no hay un acuerdo previo contractual entre el empleador y el trabajador.

El teletrabajo consiste en el desempeño de actividades remuneradas utilizando como soporte las tecnologías de la información y comunicación, sin requerirse de la presencia física del trabajador en la empresa, así mismo, hay un acuerdo contractual previo entre el empleador y el trabajador en donde se pacta el salario, jornada de trabajo y funciones específicas entre otras. Por lo tanto, en esta modalidad de teletrabajo median las normas exigidas de seguridad y salud en el trabajo.

El Ministerio de las Telecomunicaciones e Información (MinTIC) aseguró el año pasado, que en Colombia hay más de 12.912 empresas que han implementado la modalidad de teletrabajo, 122.278 teletrabajadores en Colombia y en Bogotá 63.995 personas laboran bajo esta modalidad. (Cifras 2018 Informe Teletrabajo Min Trabajo).

Esta estrategia favorece el balance entre la vida laboral y personal.  Es fundamental contar con características como la confianza mutua entre el trabajador y la empresa, la autogestión, la responsabilidad ante la ejecución del trabajo encomendado, el empoderamiento que promueva la eficiencia, el cumplimiento y la oportunidad en el desarrollo de las actividades laborales, para que este modelo de trabajo sea exitoso.

No obstante, no podemos dejar de lado las características de la conectividad, y las tan mencionadas autopistas de banda ancha como temas fundamentales para lograr cumplir las metas laborales planteadas.

La motivación de la disminución del tiempo que se toma en el transporte público entre la casa y el trabajo y del trabajo a la casa, tiempo que se puede destinar para disfrutar con la familia y amigos, es esencial en la decisión de implantar el teletrabajo como una alternativa laboral.

Ahora bien, desde lo monetario también se ven grandes beneficios que favorecen la economía de los trabajadores al no tener que incurrir en gastos de desplazamiento, es decir, mejora las condiciones generales de la calidad de vida.

Los beneficios del teletrabajo son indiscutibles, está plenamente aceptado como una herramienta ideal para la conciliación entre la vida laboral y personal; su implantación contribuye a aumentar la productividad laboral, si se encuentra acompañado de unas adecuadas medidas de control y de sistemas de información que permitan la asignación de tareas, la medición de la ejecución y el cumplimiento de los objetivos planteados por las empresas.

Debemos derribar la arraigada y tan poco beneficiosa tendencia al presencialismo y al control visual de la actividad laboral. Una práctica estrechamente vinculada con la desconfianza y la capacidad de autogestión. Pues bien, debemos desplegar toda una cultura de gestión laboral basada en la confianza y en la libertad con responsabilidad que nos sugieren los nuevos entornos laborales.

Se trata de una concepción de las relaciones laborales donde la persona trabajadora es autónoma por definición y su desempeño está sujeto a objetivos empresariales predefinidos, razonables y alcanzables. Igualmente responde a la formalización laboral de los teletrabajadores acercando la era digital con los beneficios de las coberturas del sistema de seguridad social.

Las empresas tienen que facilitar los medios tecnológicos y una adecuada protección en materia de seguridad y salud en el trabajo a los teletrabajadores. Recordemos la diferencia entre un teletrabajador y quien desempeña ocasionalmente el trabajo en casa.

Bajo las circunstancias actuales y para evitar que el virus COVID-19 se propague en los entornos laborales, se visualiza como una muy buena alternativa acudir a estas dos modalidades de trabajo, para el mantenimiento y sustento de la economía en general.

Adicionalmente podemos realizar reuniones, juntas o incluso jornadas de capacitación, que apoyen la ejecución de las funciones laborales asignadas.

Existen algunas pautas generales que facilitan acoplarse a estas modalidades de trabajo como son: vestirse como si fuera a salir de casa, tener presente la jornada laboral, evitar distracciones, tomar pausas o descansos reglamentarios, conocer la disponibilidad y tener un sitio adecuado y bien iluminado, para desarrollar la actividad de teletrabajo.

Con suerte, esta crisis pasará ya que nos hizo recapacitar y resolver la brecha digital, rápidamente nos reinventamos, rompimos muchos paradigmas e iniciamos con entusiasmo el teletrabajo como una alternativa económica, que refuerza la sostenibilidad laboral. Veremos que realmente es una muy buena posibilidad para continuar ejecutando nuestro trabajo y evaluaremos el impacto futuro en las nuevas relaciones socio- económicas.

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