EVOLUCIÓN: VIENTOS DE CAMBIO

 

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Escrito por:


Sandra Milena Agudelo Londoño
Gesis, MSc, PhD(c)
Profesora Investigadora del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá D.C.

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En los albores de la CIE-11: preparándonos para el cambio

Cuando las primeras civilizaciones humanas crearon las versiones iniciales de los sistemas alfabéticos y numéricos que conocemos, permitieron una revolución evolutiva que daría sentido a gran parte de las ventajas de nuestra especie.  Junto con lenguaje y sistemas numéricos, las sociedades humanas también crecieron.  A más personas se requerían más alimentos y abrigo y se presentaban mayores eventos sociales y demográficos, lo que configuraba una espiral virtuosa para contar lo que pasaba. Tan importante ha sido el asunto, que el conteo sistemático de personas y eventos sirvió de fundamento a los Estados-Nación modernos (Almenara, y otros 2003), y configuró gran parte de la política, la economía y la salud poblacional actuales.

Aunque la historia suena moderna y progresiva, nunca ha sido sencilla. La historia del conteo de los fenómenos que nos convocan, parece iniciar con John Graunt en el siglo XVII. La obra sobre los bills of mortality, registrados ya desde 1532 en Londres, fue publicada por Graunt en 1662 como el primer intento por tener una visión completa y normalizada de “fenómenos que hasta ese momento eran considerados dependientes de la divina providencia: nacimientos, enfermedad y muerte” (Almenara, y otros 2003).  La obra de Graunt es la primera en una línea de trabajo sobre las causas de enfermedad y muerte que, con aportaciones de diferentes intelectuales franceses e ingleses (Almenara, y otros 2003), (Organización Mundial de la Salud 1968), llega a un punto sustancial en 1891.  Allí, en una reunión efectuada en Viena, el francés Jacques Bertillon fue encargado por el Instituto Internacional de Estadística para que preparará un sistema de listado y clasificación de las causas más comunes de defunción que, bajo el nombre “Lista de causas de muerte”, fue presentado en 1893 y se constituyó en la primera versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud o CIE (Organización Mundial de la Salud 1968).

En 1990 la versión décima de la CIE fue aprobada por la 43ª Asamblea Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud 1994). Participando de esta decisión, Colombia adoptó en la Resolución 1895 de 2001 (Ministerio de Salud, Colombia 2001) la utilización de CIE-10 como el sistema estándar para la codificación de causas de enfermedad y muerte y estipuló su uso obligatorio a partir del 2003.  En 21 capítulos agrupados por cinco ejes, con poco más de 20.000 códigos alfanuméricos y 2.000 categorías posibles, la CIE-10 agrupa causas de enfermedad, muerte y eventos relacionados en salud, así como causas de búsqueda de los servicios (Organización Mundial de la Salud 1994).  Y aunque nuestro país ha logrado una estabilización “exitosa” de esta clasificación, la historia del proceso de implementación no ha sido igual en todos lados.  Tanta es la diferencia que, por ejemplo, el sistema es obligatorio en Estados Unidos solo hace tres años (Coustasse y Paul 2013).

Así, las versiones de la CIE pasan por procesos de revisión continua para verificar la confiabilidad, validez y utilidad del sistema para sus diversos usuarios.  La misma CIE-11 lleva seis años dispuesta al público en una versión beta en la web (World Health Organization 2018) que, garantice la solidez suficiente para que la Asamblea Mundial de la Salud a celebrarse a mediados del 2018, respalde su promulgación y su salida en vivo a más tardar en 2019 (World Health Organization 2018).

La versión 11 trae consigo muchas expectativas.  Se confía que, en sistemas de salud cada vez más informatizados, permita información en línea de mejor calidad considerando la compatibilidad con terminologías como SNOMED en sistemas de registros médicos electrónicos. Entre sus principales cambios está la inclusión de la definición textual de las categorías (ej.: enfermedades, trastornos); la ampliación de la clasificación a 27 capítulos en total (seis más que la 10) y capítulos completamente nuevos. También, los códigos de los eventos individuales incluirán hasta siete caracteres, con cuatro de ellos antes del decimal (diferente a los tres caracteres antes del decimal en CIE-10) con una letra en el segundo caracter.  Ya no incluirá las letras “I” y “O”, por confusiones con 1 y 0.  Además, un capítulo aparte con las categorías de diagnóstico de la medicina tradicional china, como un reconocimiento –histórico, entre otras cosas- de la integralidad entre la medicina alopática y la medicina tradicional.

Con la llegada de la CIE 11 empieza un proceso de cambio. Inicialmente su adopción por norma nacional – posiblemente el próximo año -, seguida proceso de transición y una fecha de adopción definitiva. Todo esto tiene sentido y alto valor para las organizaciones del sector de la medicina del trabajo y los riesgos laborales, porque la condición de salud de asegurados y pacientes se convierte en un insumo indispensable; y, conocerlas, pasa necesariamente por la estandarización de la variabilidad clínica y terminológica. De modo que, la implementación de la CIE-11 no debería ser vista como asunto meramente técnico; sino táctico, esto es estratégico…

Así, el reto estará en dos niveles: uno, reconocer con tiempo la nueva estructura y contenido de la CIE-11 e identificar sus diferencias con los códigos acostumbrados; y dos, identificar las relaciones informacionales entre CIE y otros sistemas estandarizados con quienes tenga conexión; sean estos: procedimientos, sistemas tarifarios o la familia de clasificaciones de la OMS, para homologarlos y actualizarlos, estando listos para su entrada en vigencia obligatoria y el aprovechamiento de sus potencialidades.

Referencias

  1. Almenara J, Silva L, Benavides A, García C, González J. Historia de la bioestadística: la génesis, la normalidad y la crisis Cádiz: Quorum Editores; 2003.
  2. Organización Mundial de la Salud. Revisión histórica: Origen. En Manual de la clasificación estadística internacional de enfermedades, traumatismos y causas de defunción. Ginebra: OMS; 1968.
  3. Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, Décima Revisión, Vols. 1-3. Ginebra: OMS; 1994.
  4. Ministerio de Salud, Colombia. Resolución número 1895 de 2001 (noviembre 19) Por la cual se adopta para la codificación de morbilidad en Colombia, la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud – Décima revisión Bogotá: El Ministerio; 2001.
  5. Coustasse A, Paul D3. Adoption of the ICD-10 Standard in the United States: The time is now. The Health Care Manager. 2013; 32(3): p. 260-7.
  6. World Health Organization. ICD beta draft: [Online].; 2018 [cited 2018. Available from: Hyperlink “https://icd.who.int/dev11/l-m/en”
  7. World Health Organization. ICD-11 Joint Linearization for Mortality and Morbidity Statistics: Project Plan 2015 – 2018. [Online].; 2018 [cited 2018. Available from:   Hyperlink “http://www.who.int/classifications/icd/revision/ICD11ProjectPlan2015-2018_V.Jan18.pdf?ua=1”
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