ENFERMEDADES RESPIRATORIAS DE ORIGEN LABORAL: UNA PREOCUPACIÓN CONSTANTE

 

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Jineth Pilar Satizabal

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A pesar de sus graves efectos, existe un significativo subregistro. Trabajadores de minería, fundición, fabricación de vidrio, perforación de roca, químicos y curtiembres requieren nuestra mayor atención.

El llamado es a trabajar más en el autocuidado y el cuidado de la salud para que las empresas brinden mejores condiciones de seguridad y salud para sus empleados.

Buscar mejor opciones de identificación temprana, es el reto interinstitucional que debemos lograr para los trabajadores, que, sin saberlo, pueden estar desarrollando afecciones respiratorias graves en sus lugares de trabajo y desencadenar enfermedades laborales que impactan su salud, la de su familia y la de su empresa.

Procesos de fabricación con asbesto, plaguicidas, actividades de granja, el manejo de animales, la industria de la madera, minería, transporte y hasta actividades más comunes como la peluquería y la panadería, pueden generar enfermedades respiratorias.

Aunque existen pocos datos en relación con la enfermedad laboral en el país y el último estudio sobre este tema fue publicado por el entonces Ministerio de Protección Social con información de 2003-2005, Positiva Compañía de Seguros S.A., aseguradora que cuenta alrededor del 30% de los trabajadores afiliados al Sistema General de Riesgos Laborales en Colombia, anualmente elabora un informe de enfermedad laboral, cuya versión más reciente, reporta que durante el año 2017 fueron reconocidas 3.222 enfermedades, de las cuales el 89% corresponden a desórdenes músculo esqueléticos (DME), seguido de las enfermedades mentales y las respiratorias con 5% y 2%. Sin embargo, pese a que las enfermedades laborales más frecuentes son los DME, las entidades respiratorias nos preocupan particularmente considerando no solo su severidad y letalidad sino las importantes repercusiones que tienen a nivel social, económico y productivo.

 

Según el estudio, los sectores económicos donde se concentra el 81% de las enfermedades respiratorias, son minería, manufactura (principalmente fabricación de productos minerales no metálicos) y educación. Los mayores afectados son los hombres al presentar un mayor porcentaje de estas enfermedades.

La minería representa el sector económico que aporta las mayores tasas de incidencia de neumoconiosis debido a que la explotación en Colombia es mayoritariamente artesanal, con una planeación precaria, deficientes controles y la implementación de medidas preventivas poco efectivas que conllevan una exposición a los factores de riesgo muy elevada. Sin embargo, la frecuencia de los casos diagnosticados es baja, si la prevalencia de Neumoconiosis se estima en el 4 por ciento, el asma ocupacional no alcanza a ser del 2 por ciento, mientras que en otros países puede ser del 12 por ciento. Esto se relaciona con que el tiempo de latencia de este tipo de entidades patológicas es prolongado, lo que implica una manifestación lenta, de curso silencioso, sino principalmente con la ausencia de un sistema de vigilancia epidemiológica que monitoree el comportamiento de los casos y que garantice el entrenamiento del personal sanitario para que se establezca la asociación de la enfermedad con el trabajo en los casos que corresponda.

 

Frecuentes y de gran cuidado

De las enfermedades respiratorias ocupacionales la Neumoconiosis es la más relevante. Se presenta cuando se deposita material particulado en los pulmones y produce una reacción en los tejidos por polvos minerales que no se diluyen fácilmente. Si bien las células tratan de eliminarlos del tracto respiratorio, cuando la cantidad sobrepasa los mecanismos de defensa se produce la enfermedad.

Hay dos grandes tipos de Neumoconiosis, las que producen cicatrización en el pulmón, principalmente producidas por Sílice (Silicosis) y por Asbesto, (Asbestosis); y otras que no producen esta fibrosis en tejido pulmonar, de las cuales la más común es la Neumoconiosis del Carbón. Pero también hay por Óxido de hierro (Siderosis) y así numerosas Neumoconiosis No Colágenas, relacionadas con exposición a polvos minerales.

Según el estudio Colombia Carex, de 2012, esta enfermedad se relaciona principalmente con actividades como minería de carbón (60%), agricultura (18%), petróleo y gas (9%), minería metálica y otras minerías (30%); productos derivados del petróleo y del carbón (28%), fabricación de otros productos minerales (37%), vidrio (30%), hierro y acero (13%); cerámica, loza y porcelana (40%) y construcción (30%), entre los principales.

Existe una amplia gama de enfermedades que pueden afectar las vías respiratorias altas y bajas, como el Asma Ocupacional; las enfermedades inflamatorias del pulmón como Neumonitis Inmunológica, muy común en peluquería y panadería; o las bronquitis industriales, generalmente producidas por exposición simultánea a material particulado y altas temperaturas, casos más relevantes en bomberos o trabajadores de fundición.

 

La prevención es prioridad

No se trata de  generar miedo, nuestra industria crece gracias a estos trabajadores que día a día se esfuerzan y entregan su energía y trabajo en pro del crecimiento del país, se trata más bien de generar conciencia frente a la necesidad de generar mejores acciones de prevención y dependiendo de la actividad económica, revisar los procesos productivos y encaminar los programas y acciones con el acompañamiento de las ARL sin dejar de lado el autocuidado del trabajador, acciones que sin duda contribuyen en la reducción de los niveles de riesgo.

Esto supone implementar mejores controles de ingeniería ambiental como ventilación localizada en los lugares donde se genera el material particulado, agregar humedad a los procesos de producción para evitar que las partículas estén permanentemente en el aire o realizar procesos cerrados con cabinas para que el trabajador no entre en contacto con el material, son algunas de las medidas que hay que trabajar.

La organización debe estructurar proyectos educativos orientados en competencias preventivas, que aseguren la apropiación del valor por la vida y la seguridad, además del cumplimiento de normas que les permitan una mejor calidad de vida y de trabajo.

 

Entender que el uso de protectores respiratorios debería ser el último recurso al cual recurrir y no el primero en las medidas de control, nos brinda una mejor perspectiva de protección y cuidado a nuestra valiosa mano de obra, los trabajadores.

La intensidad de exposición a estos materiales con el tiempo da una dosis que con los años se puede acumular, por lo que controlar y reducir esa exposición ayuda a evitar enfermedades como la Neumoconiosis.

Todos somos parte de la prevención, ningún esfuerzo es innecesario en la protección y el control de los riesgos, es responsabilidad de todos cuidar a los trabajadores, que es el insumo más valioso de las organizaciones y podemos lograrlo con empresas que realizan una adecuada gestión de la seguridad y salud en el trabajo, con entidades de salud que aportan exámenes médicos ocupacionales que permitan la detección precoz y con trabajadores empoderados de su propio cuidado. Todo esto permitirá un camino de crecimiento en prevención para un país que se caracteriza por su gran pasión y energía hacia su trabajo, bajo las directrices nacionales emitidas por los entes de control y vigilancia ratificando los convenios internacionales establecidos con la OIT.

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